ONICOFAGIA INFANTIL

La onicofagia infantil no es una enfermedad, sino un mal hábito que tiene un origen nervioso. Puede que el niño esté estresado, que tenga ansiedad o que esté pasando por un momento difícil de entender como un cambio de colegio, la llegada de un nuevo hermano un nuevo hermano o la muerte de un familiar. En algunos casos, la mala costumbre de morderse las uñas puede comenzar por imitación en el caso de que el padre o la madre aún conserven este hábito puramente infantil.

Aunque en la mayoría de los casos la onicofagia desaparece con la edad, es importante que el niño no persista en esta mala costumbre porque tiene sus riesgos. Además de las visibles heridas en los dedos, morderse las uñas puede provocar infecciones en las encías, perjudicar el crecimiento de los dientes, favorecer la aparición de verrugas y generar  generar problemas de autoestima por cuestiones estéticas.

Qué hacer para que el niño no se muerda las uñas

Hablar con él:

la buena noticia es que la onicofagia se puede frenar, sobre todo si empiezas a tomar medidas desde el primer momento en que observes que tu hijo tiene este mal hábito. Lo más importante es que no le regañes,ni le ni le castigues, ni mucho menos le hagas sentir vergüenza de su comportamiento. Lo que debes explicarle son las consecuencias de persistir en el gesto, sin alarmarle, pero sin esconder la realidad.

Averiguar las causas:

Los remedios caseros de rociar las uñas con esmalte o con algún producto farmacéutico de sabor desagradable son efectivos pero no quitan el hábito. El hábito desaparece por la modificación del comportamiento de forma paulatina. Y para que eso se produzca, lo que hay que eliminar son las causas que producen la onicofagia. Por lo tanto, debes estar atenta a las situaciones concretas que desencadenan que el niño se muerda las uñas.

Actividades para controlar el impulso:

una vez identificados los momentos de estrés o ansiedad que llevan al niño a morderse las uñas, proporciónele otras opciones para que mantenga las manos ocupadas, como un trozo de plastilina, por ejemplo. El objetivo es que deje de utilizar el hábito de la onicofagia como respuesta a una determinada situación. Para ayudar a que el niño se esfuerce en no continuar con este este mal hábito, puede colocarle tiritas de colores en los dedos. De esta forma, cuando vaya a llevarse el dedo a la boca, la tirita llamativa le llevará a hacer una pausa y podrá controlar su impulso.

Practicar deporte:

Teniendo en cuenta que la onicofagia tiene un origen nervioso, no está de más que el niño practique más ejercicio ejercicio físico para canalizar mejor su energía. En cualquier caso, si el problema persiste, puede esconder algún trastorno emocional que debe ser tratado por un especialista.

Laura Vélez. Colaboradora de Guiainfantil.com

 

HOMEOPATÍA

AMMONIUM BROMATUM

Onicofagia: siente como una irritación debajo de las uñas de los dedos de las manos, que solo mejora al morderlas.

ARUM TRIPHYLLUM

Se muerde las uñas hasta que los dedos sangran onicofagia.

 

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