CONSULTA HOMEOPÁTICA

Cada persona tiene una manera particular de enfermar, por ello el homeópata debe dedicarle el tiempo necesario para poder prescribir un tratamiento individualizado.

Para establecer el diagnóstico médico, además de la exploración física y pruebas complementarias necesarias, el homeópata le hará una historia clínica que añade a la tradicional una semiología propia más amplia: se interesará por la forma en que la persona siente sus molestias para prescribir el medicamento que más se ajuste a las características de la enfermedad.

Si por ejemplo sufre dolores de cabeza, será necesario conocer si le duele en las sienes, en la frente o en forma de casco; si las jaquecas se sitúan casi siempre en la derecha o en la izquierda, o si alternan; si siente punzadas o parece que su cabeza va a estallar, si aparece más frecuentemente por las mañanas, por la noche o en fines de semana; si aparece o se agrava cuando hay cambios atmosféricos o está relacionada con la menstruación; si en esos momentos le molestan especialmente los ruidos, la luz o los olores; si mejora con la presión de las manos, con frescor o acostándose en una habitación oscura y tranquila; si le produce vómitos y si éstos calman el dolor, entre otros. Esta ejemplificación se aplica a cualquier patología por la que se consulte.

Los medicamentos homeopáticos reflejan en sus ensayos clínicos esas diferencias de sentir entre unos pacientes y otros. El médico homeópata le prescribirá aquel medicamento que abarque más su cuadro patológico actual, teniendo en cuenta las características que usted posea.

Por ello el médico dará importancia a:

  • Su complexión física.
  • Sus gustos, aficiones, sus preferencias o aversiones alimentarias, si prefiere los sabores dulces o salados, si bebe mucho líquido. La forma en que tolera el calor y el frío, cómo se encuentra a lo largo del día, si le afectan los cambios climáticos o de estación.
  • Si es una persona reservada o abierta, si necesita compañía o le gusta estar solo, si tiene temores. Si piensa que su enfermedad guarda alguna relación con situaciones o acontecimientos de su vida.
  • Sobre la forma en que la dolencia afecta a su forma de ser, cómo se encuentra cuando enferma, cómo cambia su carácter encontrándose enfermo.

Es importante que el médico homeópata pueda captar todos los síntomas emocionales, dado que no se puede modificar la realidad del paciente, pero si la forma en que éste la vivencia.

La terapéutica homeopática puede dar solución a un gran número de patologías que otras terapéuticas no cubren. Tiene una manera de curar más acorde con la totalidad del individuo. Además de ser intrínsecamente preventiva.

El médico homeópata ha optado por esta terapéutica que se va abriendo camino entre las potentes y rápidas sustancias químicas que surgen cada día, porque no es agresiva para el cuerpo humano, ni le provoca problemas de intolerancias o intoxicaciones.