FRIGIDEZ

La ausencia de placer Contrariamente a lo que se suele pensar, la mujer «frígida» no es la que no puede disfrutar o la que siente una falta de deseo, sino la que sufre la ausencia de todo tipo de placer en las relaciones sexuales. Es decir, durante la penetración, la persona frígida no tiene sensaciones eróticas. También sucede en algunos casos, aunque menos frecuentes, que la persona frígida tampoco disfruta de la masturbación. Esta frigidez puede existir desde el inicio de la vida sexual (frigidez primaria o total) o aparecer más tarde (frigidez secundaria o parcial) y afecta sobre todo a las mujeres. La frigidez masculina también existe, pero es menos frecuente, así que aquí hablaremos exclusivamente de la frigidez femenina. No confundir la frigidez con:
El vaginismo: la penetración resulta difícil, casi imposible, ya que los músculos pélvicos se contraen involuntariamente.

La dispareunia: las relaciones sexuales son dolorosas debido a cicatrices y otras heridas.

La anorgasmia: la mujer recibe placer pero no consigue llegar al orgasmo. Es un problema mucho más común que la frigidez, y se confunden a menudo.

La afánisis: la ausencia de deseo sexual. La frigidez también conlleva a menudo una ausencia del deseo: para tener ganas de hacer el amor, te tiene que gustar, y como no siente placer… Así que cuando hablamos de frigidez, a menudo, también hablamos de ausencia de deseo sexual.

Las causas:

Existen numerosas causas y pueden ser de orden psicológico y/o fisiológico:Acontecimientos traumatizantes durante la infancia.

Consecuencia de una educación estricta que ha desvalorizado la sexualidad.

Falta de confianza en una misma.

Torpeza o brutalidad del compañero, que no sabe cómo actuar.

Ausencia de sentimientos por la pareja sexual.

Malformación o disfunción genital.

Problemas hormonales (debidos a un descontrol o a la toma de anticonceptivos).
Toma de antidepresivos, somníferos, etc.
Algunas enfermedades (diabetes, esclerosis en placas…).

Las soluciones:

No dudes en consultar a tu médico homeópata y/o ginecólogo quienes sabrán ayudarte a resolver el problema.

La homeopatía cuenta con recursos terapéuticos sola o combinada con la asistencia ginecológica y si fuera necesario la psicoterapéutica.

Si la frigidez va asociada a un bloqueo psicológico (los casos más frecuentes), habrá que considerar llevar a cabo una terapia personal para identificar las causas del problema y aprender a superarlas descubriendo tu propio cuerpo y sensualidad.

MEDICAMENTOS HOMEOPÁTICOS

Caladium:

Este medicamento tiene un poderoso efecto positivo sobre las estructuras sexuales que participan en la erección (pene y clítoris). Igualmente lo recomendamos en las mujeres con prurito genital.  Como dijimos antes, las modalidades y las posibilidades de medicamentos son numerosos. NO se automedique. Lo que corresponde es efectuar una consulta al médico homeópata unicista, ya que de esa forma tendrá garantizado el buen resultado. La Homeopatía actúa bajo el principio de la semejanza o similitud, es una ley fundamental de este arte y ciencia. Si el medicamento no es el similar adecuado, puede traer síntomas molestos, no buscados, y dificultar el camino hacia la mejoría y el equilibrio emocional y físico.

Conium: 

Se emplea con éxito en las disfunciones sexuales de los hombres o mujeres que llevaron, o llevan, una vida de abstinencia o continencia sexual por motivos religiosos, sociales (prisioneros o ermitaños) o simplemente hombres y mujeres solitarios.

Fluoric acidum:

Es el medicamento del Don Juan, para los efectos de la actividad sexual desenfrenada y promiscua. De hecho, decimos que el Fluoricum acidum pone las cosas en orden. Se considera que este desbordamiento sexual es debido a que el hombre ha quedado con el Complejo Materno (complejo de Edipo) y busca a la madre en todas las mujeres que ve, con el consiguiente desengaño.

Natrum sulfuricum:

También conocido como Sulfato de Sodio. La recomendamos en aquellos hombres solterones con disfunción eréctil y que típicamente son retraídos, melancólicos, a quienes el ejercicio físico los irrita y la música los entristece.

Phosphoric Acidum: 

Lo recomendamos en aquellas personas con disfunción sexual que  tienen en común la debilidad o el agotamiento físico o en personas que han estado expuestas a los estragos de enfermedades agudas o sobrecarga emocionales intensas. En general, estas personas se ven abatidas, indiferentes al medio que los rodea o apáticas.

Sabal Serrulata:

Conocida como Palmera de América del Norte o Saw Palmetto o Serenoa Repens. Hasta hace poco era solo usada para tratar los problemas prostáticos y, de hecho, aún es llamada “la sonda vesical homeopática” por sus maravillosos efectos en quienes tienen obstrucción urinaria por crecimiento de la próstata.  Es de gran utilidad en las mujeres con bajo deseo sexual, especialmente cuando ellas desplazan esta disminución de la libido hacia el recelo. Otros homeópatas han observado que las mujeres con disfunción sexual y quienes además tienen bajo volumen mamario, responden adecuadamente a este medicamento. En éstas pacientes, el Sabal Serrulatia cumple el papel de afrodisíaco y aumenta el bajo volumen mamario ya que parece no solo actuar sobre la disfunción hormonal sino sobre los tejidos elásticos.

Sepia: 

Es el medicamento ideal en las mujeres con disfunción sexual y que son indiferentes ante quienes ellas quieren. Son las mujeres “duras, tenaces, trabajadoras”, las que tienen a su actividad laboral por encima de sus familias. Ellas no se excitan sexualmente porque al parecer elaboran un proceso de rabia hacia la penetración vaginal porque estarían doblegándose ante una supuesta superioridad masculina.

Selenium:

Es de gran utilidad en las personas con disfunción sexual asociadas estados de agotamiento físico o emocional y que empeoran con el calor. En general, se emplea en los casos de aumento del deseo sexual pero con disminución de la capacidad sexual.

Staphisagria: 

Las personas típicas a quienes les sirve este medicamentos son aquellas muy sensibles a las opiniones de los demás (se ofenden con facilidad y sin razón justa), hipocondríacas, tristes, impetuosas o con violentas explosiones de pasión. Generalmente contienen siempre esta reacción, llegando a enfermarse “por bronca”. Son personas con tendencias a la autosatisfacción (masturbación compulsiva).

 Thuya:

Conocida también como Thuja occidentalis o el árbol de la vida. La utilizamos en los hombres con disfunción eréctil por idealización de la mujer. Es decir, en quienes han idealizado tanto a su pareja femenina que inconscientemente ella es una diosa con quienes no se permitirían mantener una relación sexual. Paradójicamente, también la empleamos con gran éxito en los hombres y mujeres que han quedado con disfunción sexual después de haber sufrido una enfermedad de transmisión sexual.

Titanium: 

Es el metal titanio. Esta sustancia dinamizada (en forma homeopática)  es de gran utilidad en los varones con eyaculación precoz. Cuando hacemos una analogía con la dureza del titanio, podemos inferir que los hombres a quienes les servirá esta prescripción son aquellos quienes asumen una postura dura e inflexible en su vida, intentan mantener un autocontrol de sus actos a toda prueba que finalmente termina fallando durante el acto sexual debido a la compensación neurótica de esta rígida actitud.

Turnera Aphrodisiaca:

Conocida popularmente como Damiana, es recomendada especialmente en mujeres con dificultades para alcanzar el orgasmo y quienes tienen alteraciones en sus ciclos menstruales.

Yohimbina:

También conocida como Yohimbinum o Coryanthe Yohimbe. Esta es una hierba proveniente de la región del amazonas y que se ha utilizado con éxito en algunos casos de impotencia sexual. Habitualmente la utilizamos en hombres con dificultades en la erección y quienes describen mucha salivación o sabor metálico en la boca y en las noches dificultades para dormir “porque tienen recuerdos de eventos de su vida que los mantienen despiertos”.